"El precio y el Derecho a la Salud"
- 11 nov 2016
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“El Precio y el Derecho a la Salud”
La dificultad de cobrar un servicio denominado salud que se marcó como un derecho universal hasta hace pocos años, un servicio que debería de ser gratuito, pero no lo es por diferentes razones, cuando y bajo que circunstancias la salud se vuelve un derecho y que hace que evolucione hacía la mercadotecnia y el neoliberalismo económico donde todo tiene un precio. Que pautas se deben de tomar en cuenta y a cuáles se les tapan los ojos para decidir a partir de cuándo es válido cobrar un servicio, la cuestión es porque a veces se llega a menospreciar tanto el trabajo de una persona y porque a veces dentro del mismo rubro se llegan a recibir salarios estratosféricos.
No hay que descubrir el hilo negro para saber la respuesta, todo es cuestión de observación y es que no es nada nuevo que desde los principios de la humanidad está ha sido segregada en oportunos campos semánticos. Por un lado, está el polo positivo del mundo que es lindo y acomodado de la vida, estas personas que siempre están buscando la perfección, que son jefes, a los cuales difícilmente la vida les muestra su versión paradisiaca, curiosamente la mayoría de estas personas comparten una característica muy peculiar de tener el sistema burocrático, político, adquisitivo, religioso o de menos están bien acomodados dentro del estrato social.
Pero no todas las personas tienen la oportunidad de nacer o llegar hasta dicha posición, si es bien sabido que la educación es base para la formación de cualquier persona lo que en realidad parece únicamente servir como evaluación objetiva para la realización de una persona es medirla a partir de su nivel adquisitivo. Así que el polo negativo por ende son todas aquellas personas que pasan la mayor parte de su vida funcionando cual si fueran una especie de llanta que es pisada una y otra vez y su función principal es evitar que toda la máquina parafernalia de la economía moderna se frene y aunque si bien son los que a veces más preparación tienen en el caso, más horas laboran no están en la cima de la pirámide social.
Dicho en otras palabras, el mundo moderno se puede dividir en dos grandes campos semánticos, el de las personas que se dedican a ganar dinero a través del esfuerzo de los demás y el resto que desafortunadamente son la mayoría cuyo propósito es mantener el estilo de vida del otro bloque y de paso no morir en el intento, aunque esto le cueste su salud. Dejando en claro que el mundo está divido y aunque quizá en el bloque de la gente que toma las decisiones hay gente bien intencionada que busca equidad para el mundo apenas son un ligero porcentaje como para hacer una decisión “No se puede sanar una herida cultural si por el otro costado se le sigue apuñalando”.
El mundo moderno o época contemporánea es un poco menos mezquina con sus habitantes más desamparados ya que ahora les ofrece la oportunidad de subir de estrato social sin necesidad de haber sido seleccionados por una deidad, se permite al acceso siempre y cuando cumplan ciertos requisitos los cuales se les impone a los niños desde pequeña edad tales como cumplir un estricto programa educativo en donde la estrategia principal es evitar que el niño haga de todo como manejar computadoras, hablar diferentes idiomas, largas planas de ortografía, operaciones matemáticas para las cuales quizá su neuro desarrollo no está listo puesto que la maduración se da manera individual y no colectiva. “Se le pide al niño que haga de todo, menos ser niño”.
Nuestros niños crecen alrededor de un ambiente donde los premios o estímulos están completamente a la vista, y la vida del ser humano pasa como tris sabiendo que si cumple con lineamientos que el orden mundial ha impuesto podrá acceder a formar parte de esa clase privilegiada que regocija en la opulencia física, aunque esto conlleve a una postración espiritual y se retraigan los valores normales de personalidad del individuo con tal de la perpetuidad económica. Desafortunadamente las personas pasan la mayor parte de tiempo añorando éxito material, y no todos pueden ser ganadores en esta vida así que apenas un pequeño porcentaje logra la fechoría. “Las personas pasan la mayor parte su vida buscando objetos materiales que les a olvidar que es lo que en realidad desean”.
A manera de la ya decretada desarticulación de la demografía implica también una fragmentación geográfica que ayudada por los recientes conflictos bélicos en el mundo el trópico de cáncer parecería ser un muro invisible que divide a los países del primer mundo a los del tercer mundo casi de forma perfecta. Con todo y eso hay divisiones dentro de todos los territorios del planeta tierra, y es que se toma a manera de sacrilegio, pero debe de haber una repartición en cuanto a los servicios y negocios a pesar de que sean del mismo giro. Cuando la opulencia parece estar divida por el trópico de cáncer aun así dentro de los países ricos o pobres hay una coexistencia que más bien es una codependencia de estos dos estratos.
Si es un país de primer mundo apuna si necesita de mano de obra barata y trabajadores para mantener el estatus y evitar una depresión económica por déficit de producto interno bruto, en el caso de los países de tercer mundo donde una minoría trabaja para la manutención de una dictadura que a veces es disfrazada bajo un sistema democrático. Dada la situación actual del mundo y a su división en dos grandes hemisferios, los servicios incluyendo los de salud, los lugares de esparcimiento, centros vacacionales, museos, hoteles, iglesias, condominios son ganados a partir del nivel adquisitivo. “La vida se ha convertido en el negocio más redituable de la historia ya que es posible lucrar con cada parte de ella”.
Dicho esto, la vida es importante, y si se ve desde el punto de vista de un opulento dueño del mundo si un factor físico está dañado de un trabajador es de suma importancia arreglarlo, pero no por el dolor que le esté generando sino por lo poco que está generando. Entre más grande sea la especialización del trabajador más difícil será conseguir un reemplazo y por ende las bondades en cuanto a beneficios laborales será mayor. Desafortunadamente, aunque los logros en cuantos a beneficios de salud han sido los más importantes en toda la historia de la humanidad, pero el trasfondo y las razones son muy diferentes a lo que nos gustaría pensar.
Lo que es digno de reconocer es la batalla de todos los luchadores, críticos y reformadores sociales de la segunda mitad del siglo XX y los de este principio de siglo que han empujado estas reformas con el fin de los derechos humanos sean visto como tal y no a modo de materia prima que requiere ser arreglada. Ya entrado el tema en contexto ahora es posible explicar por qué el precio y el derecho a la salud son cosa y bajo qué situaciones son aliadas y en qué momento se desconocen una de la otra. La respuesta es fácil y se encuentra cuando la persona busca un servicio de salud en una institución pública o bien en el momento el que decide asistir a una institución privada.
Evidentemente en ninguna de las dos situaciones se le negara la atención siempre y cuando se cumplan ciertos parámetros, empezando con las instituciones públicas, las de carácter social o las de beneficencia se conducen al tratamiento de la enfermedad existente hasta donde alcancen sus posibilidades es decir hasta el subsidio asignado o presente sea posible. En dichas instituciones no se negará la atención, pero puede que su alcance tenga un límite y el abordaje llegue a ser mínimo o paliativo, aunque también puede suceder que a pesar de que se manifieste una enfermedad cuyo tratamiento sea sumamente costoso el organismo lo cubra debido a que tiene las facultades. Que, si bien a veces se tiene que cubrir algún monto, la mayoría es cubierto casi en su totalidad por la institución.
La contraparte es el servicio de salud privado que cubre en su totalidad el que solicita el servicio y si acaso se le otorga un descuento simbólico con fines de mercadotecnia, lo interesante es que en estos casos el paciente es el que elige el tratamiento es decir que es lo que se le va a realizar y si él no lo desea no se lleva a cabo. Así que tenemos dos ejes el privado y el público, debido a que en el segundo son acciones implementadas a gran escala en diferentes lugares a la vez y que buscan tener un impacto en la mayoría de la población se siguen protocolos que muchas veces hacen ver a la medicina como protocola rizada, pero esto se debe a la carencia de tiempo y de recursos para brindar un mejor servicio. Sin olvidar que no es fácil otorgar un servicio que es gratuito e universal, así que a veces la calidad puede pasar a segundo plano a diferencia de la medicina privada donde la calidad es la principal razón por la que la gente busca dicho servicio.
Para concluir el acceso a los servicios de salud queda claro que es un derecho universal y que debe de ser gratuito hasta donde las posibilidades jurídicas sean posibles dependiendo de la región donde se encuentre cada persona. Pero no por esto significa que los seres humanos que dedican su vida a las ciencias de salud ofrezcan su trabajo de manera gratuita o sean los principales culpables de la calidad otorgada en el servicio (hay excepciones) esto debido a que ellos son empleados y el trabajo debe ser obligatoriamente compensado monetariamente. Quizá cuando los seres humanos entendamos que es importante ser atendidos y ofrecer servicios con lo mejor que se tiene se pueda dar un paso importante hacia un mundo más satisfecho, pero sobre todo cuando se entienda que la enfermedad es un proceso natural y que muchas veces no es facultativo atenderlo. “Es nuestro deber como seres humanos ayudar y ser ayudados para llegar al nivel máximo de bienestar, pero anteponiendo que no siempre se procede a nuestra conveniencia”.
Héctor G. H. E.





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